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Juan Cueto puso la guinda al ciclo de ponencias de las II Jornadas e-Asturias organizadas por el Principado para analizar el estado de las nuevas tecnologías. El periodista y escritor confesó llevar una doble y secreta vida relacionada con las nuevas tecnologías y a partir de ahí reveló algunas de las conclusiones tras años en el lado oscuro.
Todo comenzó en la ería del Piles, en un chalé llamado «Villa Josefina». Eran finales de los años 70 y Telefónica reunió a un grupo de intelectuales para que se comunicasen por internet. «Fue el primer chat europeo», recuerda Cueto. Se transmitieron mensajes de un ordenador a otro y Silverio Cañada concluyó: «Esto ye la hostia», pensaba el gran editor asturiano en las posibilidades que aquello ofrecía a su sector.
Comenzó después una «tournée» que llevó a Cueto a Pitsburg (EE UU), meca de internet además de cuna de Andy Warhol, e Irlanda, modelo de reconversión a las nuevas tecnologías.
La vuelta a España fue poner los pies en la tierra. «En el mismo momento de la transición política en España, en el resto del mundo estaba ocurriendo una transición industrial, pero nosotros estábamos más ocupados con la política».
Los intelectuales «decían barbaridades contra cualquier cosa que tuviese pantalla», explicó el experto.
Una vez sentadas las bases ya casi prehistóricas del nacimiento de las nuevas tecnologías, Cueto repasó el pasado más reciente, el último mes, cuando impartió lo que ha dado en llamar «conferencias funerarias», en las que intentaba explicar al mundo del cine, la música, la televisión y la prensa, qué está ocurriendo con las nuevas tecnologías.
Empezó con el cine. «El sector piensa que la industria se muere por el top manta pero se quedan ahí y no se dan cuenta de que el verdadero asesino es internet», les espetó. Cueto tiende un puente para asegurar que todo lo que ha ocurrido con la música en internet está ocurriendo ahora con el cine. Frente a los catastrofistas, el experto mantiene que «hay un resurgimiento en la industria musical» (iPod, iTunes, Emule...) y volvió al cine para explicar que el principal empeño de la industria es buscar la manera de vender películas para los nuevos soportes.
La televisión es tan sólo uno de esos soportes. «De la pantalla única y totalizante de Orwell hemos pasado a la multiplicidad de pantallas», dijo, para añadir que «la televisión empieza a no consumirse a través de la televisión y se utilizan internet, el iPod, los móviles 3G y las consolas de videojuego». Así las cosas, la gran masa de la publicidad audiovisual se ha trasladado de la televisión a internet y «el principal problema de la televisión en Estados Unidos es medir los índices de audiencia en estas nuevas pantallas».
La cuarta «conferencia funeraria» o sobre la muerte la ofreció Cueto a responsables de periódicos, un sector «que no es tan aislante como el resto y que tiene más tendencia a entender que estamos ante un proceso global y antropológico». «The Economist» ha decretado que en 2043 se producirá la muerte del periódico en papel. Cueto afirma que «no es que vaya a morir es que o se recicla o quedará fagotizado por los propios medios». Un ejemplo es la «frivolización» de la edición de papel del «New York Times», influenciado por su propia edición digital.
Todo esto por una cosa que se llama internet. Pero, para Cueto: «El viejo internet ha muerto y se ha impuesto el web02», forjado sobre comunidades. Así los blogs «yoistas» ya no tienen sentido y se imponen las bitácoras relacionadas con una comunidad.
David Orihuela/ Gijón